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Balance para el 2008 Imprimir E-Mail

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Por Shanti Ragyi / Especial El Nuevo Día
17 de diciembre de 2007

Establece la diferencia entre el ser y el hacer.

Puede ser que la gran mayoría de las personas estén manifestando cansancio o desinterés ante la invitación a disfrutar de un nuevo año lleno de lo impredecible.

La desmotivación adviene por la desconexión entre el tener que hacer: “hacer la compra”, “hacer la fila”, “hacer el laundry”, y el ser: “ser feliz”, “estar en salud” o simplemente “ser libre”.

La mente programa y sobrecarga la agenda del 2008 y en algún lugar recóndito dice: tiempo de vacaciones para olvidarme de todo, hacer nada o redescubrirme. Ante la llegada de un nuevo año, se levantan muchas expectativas. Puede que se cumplan o… necesitaremos estar preparados con planes de contingencia para evitar frustraciones, estrés o sufrimiento.

Gracias al manejo del tiempo de manera cíclica, podemos encontrar nuevos espacios para establecer un balance entre el hacer y el ser. Se comienza por aceptar que es perfectamente válido y valioso invertir en recuperar el poder de manejar el recurso del tiempo de manera consciente y significativa.

La diferencia está marcada por el vivir conscientemente. A los propósitos de impartir esta calidad a los 365 días y noches del nuevo año, sugiero las siguientes técnicas que deberían ser practicadas habitualmente.

Para mantener el cuerpo sano:

Ama tu cuerpo. Conoce sus límites. Cada día invítale a descansar. Demuéstrale agradecimiento y respeto. Trátale como a un verdadero amigo dispuesto a servirte.

Para descansar la vista:

Cierra los ojos y mira hacia tu interior. El efecto relajante aumenta al colocar sobre los párpados algún vegetal fresco como hojas de repollo, lechuga o pepinillos. Recuerda que la piel es un órgano de absorción. Es el momento perfecto para absorber las propiedades nutritivas de estos alimentos altos en calcio y otros minerales. Con esta práctica se combina el beneficio de eliminar el cansancio proveniente de los excesivos estímulos visuales requeridos por la industria tecnológica y la introspección, echar una mirada al mundo interno.

Para comenzar las prácticas meditativas:

Los maestros espirituales nos dicen que si conociéramos los beneficios de la meditación, estaríamos en actitud meditativa gran parte de nuestra vida. Se asemeja con estar receptivos para recibir las bendiciones o regalos que la vida misma tiene para cada cual.

En el lenguaje capitalista equivale a estar disponible para aumentar la ganancia y disfrutar de mayores riquezas.

Al levantarte por la mañana retoma la antigua costumbre de dedicar tu día a los nobles valores que dan base y sustancia a la vida de todos: el amor, la bondad o la paz. Anímate a permanecer en conexión con la nobleza de tu espíritu.

Durante el día, en medio de tus actividades, permanece consciente de que no eres un robot programado a producir y producir. Como un ser humano único, puedes darte el lujo de realizar pequeñas acciones en las que sientas la vida fluir desde tu interioridad. Tus acciones se expresan a través de la conciencia de servicio al compartir los talentos.

Antes del descanso nocturno, dedícate unos minutos. Toma aquel libro que te sirva de inspiración o decídete a escribir en una libreta en blanco que te servirá para anotar aquellos acontecimientos del día donde tu conciencia generó resultados positivos gracias a tu preparación interior y a las prácticas realizadas por tu propio esfuerzo.

Este ejercicio te servirá para estimular la capacidad reflexiva, la llave para el autoconocimiento y la felicidad que libera. Todo es cuestión de empezar. El primer movimiento es el que requiere más esfuerzo. Según tu práctica progresa, verás florecer una nueva conciencia y mientras más años transcurran mayor será su fragancia, su luz.

La autora es directora ejecutiva de la Escuela de Artes Místicas. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla