¿Qué pasa que se nos hace tan difícil vivir en paz? La respuesta de lucha (ira) o huida (miedo) son reacciones instintivas, de sobrevivencia a nivel primal o animal. Cuando ocurre una explosión emocional o exabrupto en medio de una situación que jurabas tenías ¿bajo control?, sólo significa que la energía reprimida busca liberación. Esa liberación puede ser sanadora, aleccionante, de gran aprendizaje. Durante mi desempeño profesional como consultora de programas de autoayuda y relajación, miles de personas se han acercado para aprender cómo mantener la calma y la serenidad en medio de las crisis. Mis recomendaciones han sido diversas, más cabe destacar que el programa de los Doce Pasos junto a la mediación de paz han sido el puente necesario entre la mente y el corazón hacia el despertar de una nueva conciencia. En un momento crítico de mi vida, conocí el programa de los Doce Pasos. Recibí el beneficio de estas valiosas herramientas que usan los individuos y los grupos para enfrentar las situaciones que quitan la paz. Se aprende a manejar los conflictos y a procurar una mejor y más consciente calidad de vida. La filosofía que apadrina los Pasos no fue diseñada para la sanación de los patrones adictivos, por lo que es más conocido el programa. Éste nació en el corazón de un ser cuya intención era rehacer el mundo espiritualmente. Se ha convertido en un espejo que refleja brillantes destellos de luz a millones que buscan reparar la imagen fragmentada que tienen de ellos mismos. Hoy existen muchos métodos valiosos para recuperar la esperanza y el sentido de vivir en paz. Una de estas maneras es la mediación de paz. Con la ayuda de un mediador puedes experimentar que gozas de compañía en medio de la crisis. Que no estás sólo en lo que parece la noche oscura del alma. Hay alguien capacitado que te puede ayudar a encontrar el camino de regreso a casa. Confieso que la primera vez que tuve la bendición de compartir una sesión con el mediador de familias, Iván Pérez, experimenté el deseo de orar para que todas las familias del mundo tuvieran la oportunidad de dilucidar sus variados puntos de vistas, las percepciones del asunto en cuestión y los sentimientos de que sólo un corazón que busca la serenidad puede expresar. En la obra Camelot, el mago Merlín le dice al Rey Arturo: Lo mejor de estar triste es aprender algo. Puedes perder a tu padre, a tu madre, a tu perro, a tu único amor. Hay sólo una cosa que se desprende de todo esto. ¡Aprende! Bajo la luz del proceso de recuperación, experimentamos crecimiento. Esto es florecer y madurar en la conciencia, pues la ayuda que estamos buscando está veinticuatro horas al día disponible para todos. ¡Simplemente divino! La autora es directora de la Escuela de Artes Místicas. www.sentidodelavida.com. |