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Paternidad Consciente Imprimir E-Mail

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“El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.”
Miguel de Cervantes Saavedra

Con cada hijo aprendo, con cada día vivo, con cada suceso reconozco la sabiduría de un Dios divino. Un Dios que nos cuida como un Padre que ama a sus hijos, que nos regala su amor, sin reservas. Tengo seis hermosos hijos únicos, cada uno tan particular que no pueden ser agrupados. He compartido con ellos la inmensidad de su inocencia y la pequeñez de su sabiduría. He aprendido a escuchar más y a explicar menos. Juntos hemos reído y hemos llorado, pero sobre todo nos hemos amado.

Comparto algunos consejos prácticos que han traído consigo una mayor liviandad a nuestra vida. Son sugerencias que, puestas en práctica con amor, apoyan una paternidad consciente del gran valor que tienen nuestros hijos.

Haga hogar

El hogar es mucho más que cuatro paredes. Es el lugar de convivencia, donde pasamos la mayor parte del tiempo que estamos juntos. Independientemente de la composición familiar, el hogar representa
un lugar cálido, seguro y amoroso. Para nosotros como padres, un lugar que representa economía de recursos. Para todos es un sitio para descansar, un laboratorio para explorar nuestras interacciones familiares.
Al hacer hogar, cocinamos en familia, compartimos el único televisor que tenemos en la casa. Aprendemos a unificar en vez de DVDir nuestros gustos. El hacer hogar ha significado para nosotros esa tranquilidad que expresamos cuando nos damos cuenta que: “Hemos llegamos a casa”.

Aliente

Todo niño y niña es un ser Divino. Requiere de nuestro apoyo, pero ya es en su interior un ser humano íntegro y total. En nuestro andar como padres conscientes, podemos mantener nuestras expectativas sencillas, sin abrumar a los niños con requerimientos y exigencias. Un niño que no empuja a su amigo para llegar primero, es un verdadero ganador. Una
niña que realiza ella misma su asignación para entregarla a la escuela, es una verdadera estudiante. Alentar a nuestros hijos significa invitarlos a
que experimenten y aprendan, y a que se equivoquen de vez en cuando. Al reconocer que errar es natural en el proceso de vida, el niño crece aprendiendo sin perjudicar su autoestima.

Confíe en sus hijos

Cuando mi amado hijo de quince años se enamoró, tuve muchas interrogantes. ¿Quién es ella? ¿Qué quiere de él? ¿Será algo pasajero o duradero? Observé mis inquietudes, pero reconocí que lo único

importante era que él estaba enamorado. En ese momento repasé la lección de confianza, la recibí en plenitud, me sentí liviano y tranquilo, abrí las puertas del amor. En esa confianza se expresa el verdadero amor y compartimos con nuestros hijos sus etapas de exploración. Al observarlos crecer, nos sentimos orgullosos de quienes ellos son y de sus decisiones. Un buen comienzo es darle el espacio a ellos para que decidan cuáles son sus propios anhelos. En vez de imponer nuestras costumbres, accedamos a realizar algo diferente a lo que nosotros estamos acostumbrados. Algo diferente a lo que sus hermanos han realizado, un nuevo camino
para un nuevo ser.

Fortalezca su relación
Nada fortalece una relación como compartir. Desde hacer galletas juntos
hasta tramitar un asunto de importancia. Sin embargo, este compartir tiene que ser balanceado con tiempo de simplemente ser. Estar juntos sin ningún fin en particular, sin ningún propósito en la agenda, libre de planes. En ese espacio relajado podemos ver qué surge, qué ocurre cuando estamos juntos sin nada que hacer, permitiéndonos simplemente ser y disfrutándolo a plenitud. Al fomentar una vida simple, mantenemos
nuestras relaciones relajadas, y ésto a su vez repercute en salud física y emocional para todos los integrantes.

Manténgase presente

Los niños aman el presente. Es por ello que se les dificulta cumplir con horarios, itinerarios y compromisos. Ellos derivan tanta diversión de lo que están haciendo que se les hace difícil prepararse para lo próximo.
En este presente hay una gran liberación, se olvidan los reclamos y la angustia por lo que pasó y se reduce la ansiedad por lo que pasará. Entonces podemos recibir el momento como lo que es, una gran  posibilidad de ser felices, agradeciendo lo que ya somos.

Cultive su niñez

Los niños, niños son. Por ello, debemos permitirles tomar la vida de forma lúdica y divertida. Como padres debemos prevenir que tengan acceso a las noticias, imágenes impactantes y malos entendidos que ellos aún no pueden comprender ni solucionar. En vez de preocuparlos, podemos convivir con ellos en un mundo de fantasía, ingenuidad y dulzura que sólo ellos nos pueden demostrar. En el cual sus mentes claras nos invitan a participar, a danzar y a disfrutar junto a ellos.

Convenza jugando
No puedo olvidar el día que observé cómo los niños se transforman con el juego. Para ellos es totalmente equivalente el juego al amor.
Cualquier tarea, desde cambiar un pañal hasta hacer las asignaciones se simplifica con el juego. Recuerdo que intentaba bañar a uno de mis hijos, quien se negaba, distraía, oponía a ir a la ducha. En medio de la impotencia, nació la creatividad. Me escuché diciéndole: “¡Vamos a hacer
burbujas en la bañera!” Su actitud se transformó, e inmediatamente
interesado, me preguntó mientras se preparaba. Emprendimos juntos el
experimento de hacer burbujas en la bañera. Al fin de cuentas, salió complacido y limpiecito de la bañera. Los niños aman el juego, y no solo ellos, los adultos también.

En mi experiencia brindando talleres de relajación, adiestramientos y clases, los mejores y más agradables, son aquéllos en los cuales jugamos. Los integrantes que se permiten
jugar aprenden con gran facilidad, se manifiestan creativamente, aportan con seguridad y la pasan de maravilla. Este principio de jugar puede ser aplicado a cualquier rutina que nos presente dificultad. Un buen ejemplo de ello es el llevar a los niños a la escuela. Mi amada esposa desarrolló con las niñas una rutina para vestirlas en la mañana. Ella les dice: “Vamos a vestirnos y luego yo las cargo para que sean tan altas como vejigantes, y así sorprendemos a papá”. Con este juego las niñas se visten con facilidad y rapidez ya que quieren salir a sorprenderme con su tamaño. Igual yo me divierto, porque las espero deseoso de ver sus sublimes sonrisas en la mañana.

Busque guía divina
Sugiero un material muy valioso para mejorar nuestra crianza, se titula:
“Disciplina con Amor”, y es una serie de casetes que nos ayudan a disciplinar comprendiendo las consecuencias de nuestras acciones. Su autora se llama Rosa Barocio y es de origen mexicano, lo cual hace del material uno muy apropiado para nuestra lengua y realidad cultural. Existen muchas fuentes de información que nos pueden ayudar a fomentar una relación duradera y solidaria con nuestros hijos. El momento para establecer una relación con su adolescente no es cuando tenga 15 años, es ahora cuando está explorando el mundo de las interrelaciones humanas. Unos límites saludables hoy proveerán una base sólida para una buena comunicación mañana.

En adición a la ayuda educativa, la búsqueda espiritual es esencial. El
reconocimiento de que lo Divino es la fuente de toda provisión, y de que en momentos de adversidad, nunca nos falla. Invierta en esta verdad, para que las relaciones tomen una calidad diferente en su vida, una sensación de profundidad, respeto y amor.

Ejercicio práctico:

Escoja algún evento que se le haga difícil lograr con sus hijos. Piense en cómo podría hacerlo sin prisa, divirtiéndose y gozándolo con ellos. Antes de ponerlo en práctica, ensaye un poco para saber que tiene todo lo que necesite. Recuerde que es requisito que usted también se divierta. Entonces, sorpréndalos a todos con su creatividad. Si necesita ayuda me escribe a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla , mucho éxito padre y madre consciente.

 
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