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“Cuando los sentidos se aquietan, cuando la mente está en reposo, cuando el intelecto no oscila, entonces se alcanza el estado superior”. Por Abhi Samadhi / Especial El Nuevo Día
21 de marzo de 2009 La primavera significa “primer verdor”. Es sinónimo de alegría, esplendor, florecimiento y juventud. En los calendarios astronómicos y meteorológicos comienza hoy, 21 de marzo. Es tiempo de terminar la temporada fría, lluviosa y estática para darle espacio a un nuevo ciclo de vida que despierta de un aparente sueño o hibernación.
Es tiempo de nuevos comienzos: las plantas florecen y los animales se reproducen. También es tiempo de siembra. Es también un buen momento para empezar o retomar la costumbre de tener un ciclo o rutina de bienestar. Y lo puedes hacer a través del yoga. Buen comienzo  El yoga es un buen punto de comienzo. No necesitas experiencia previa. Tampoco ser fuerte o flexible. Sólo necesitas un yoga mat, tu cuerpo y ganas de aprender. La palabra yoga significa “unión” y propone que te conectes con la naturaleza de la que formas parte. Consiste de una serie de pasos para vivir mejor, en balance y armonía con un cuerpo, espíritu y emociones sanas. El tercero de esos pasos consiste en realizar posturas coordinadamente con la respiración y con el principio de tensar y relajar músculos, para luego llegar a un estado de relajación y descanso mental profundos. El yoga es uno de los seis sistemas ortodoxos de la filosofía india, y fue codificada hace unos 2,200 años por el filósofo indio Patañjali en su obra clásica Yoga Sutras. El maestro B.K.S. Iyengar, máxima autoridad en esta disciplina actualmente, expone en su libro “Luz sobre el yoga” que este método enseña los medios por los cuales el espíritu que mora en cada individuo puede unirse al Espíritu Universal Supremo. “Cuando los sentidos se aquietan, cuando la mente está en reposo, cuando el intelecto no oscila, entonces -dice el sabio- se alcanza el estado superior. Este firme control de los sentidos y la mente ha sido definido como yoga”, menciona Iyengar citando uno de los libros de las escrituras hindúes o Upanishads, cuya aspiración es la autorrealización, que el individuo alcance un estado de conciencia cósmica y se dé cuenta de que es uno con la existencia, liberándose de dolor y sufrimiento. Para alcanzar este estado, el yoga propone ocho pasos: principios éticos, autopurificación del cuerpo, posturas, control rítmico de la respiración, emancipación de la mente del dominio de los sentidos, la concentración, la meditación y el estado de súper consciencia. En el control de las fluctuaciones de la mente está la liberación del dolor y la aflicción. Hablan los maestros Si al ver la imagen de un yogi en una complicada postura piensas “¡jamás podría hacer eso!”, probablemente estés descartando erróneamente una opción para darle a tu estilo de vida un giro diferente a través del yoga. Los instructores de yoga Lizelle Arzuaga, de Samadhi Yoga Institute, David Kayle de It's Yoga y Yakeen Carrión, de la Escuela de Artes Místicas de San Juan, coinciden en señalar que el yoga es para todos: desde los más chicos hasta los mayores. “Si puedes respirar, puedes hacer yoga”, afirma Arzuaga. Sostiene que, a diferencia de lo que algunos pueden pensar, la práctica de esta disciplina no es competitiva y tampoco es necesario llegar a realizar las posturas más complicadas para disfrutar de múltiples beneficios. “El yoga, sobre todo, te da quietud mental y tranquilidad. Todas las posturas están diseñadas para aquietar la mente, que es la que produce pensamientos de ansiedad o lamentación”, explica Carrión. Kayle añade que la práctica también contribuye a mejorar la flexibilidad, fortaleza y tonificación del cuerpo, además de ser excelente para recuperarse de lesiones y hasta perder peso. Con el tiempo se han desarrollado diferentes modalidades de esta disciplina, lo que permite opciones para diferentes propósitos. Arzuaga aconseja a los principiantes considerar su temperamento y habilidad física para elegir el que mejor se adapta a sus metas. “Puede que tengas habilidades físicas limitadas pero eres neurótico y te gusta el reto. En ese caso, es mejor que escojas una clase activa aunque al principio hagas las posturas con modificaciones”, sostiene. La autora es facilitadora de yoga certificada por la Escuela de Artes Místicas. En esta historia colaboró Camile Roldán. Varios maestros de Oriente han establecido escuelas en Occidente para enseñar estos principios y compartir un conocimiento sanador.
B.K.S. Iyengar (India, 1918-). Antes de los 13 años había sufrido malaria, tuberculosis, fiebre tifoidea y tenía un cuerpo enfermizo. Experimentó el efecto sanador de las posturas con práctica y tesón. Hoy su método es el más ampliamente conocido. Con 90 años y una práctica de toda la vida, Iyengar propone secuencias de yoga para más de 70 padecimientos. Continúa haciendo sus posturas ágilmente todas las mañanas. Paramahansa Yogananda (India, 1893-1952) - Fundador de Self-Realization Fellowship y autor de Autobiografía de un Yogui. Siendo muy joven, comenzó a fundar escuelas en India para que los niños conocieran la yoga desde sus primeros años. Viajó a América y realizó incansables giras para ofrecer charlas con instrucciones detalladas sobre técnicas de meditación, respiración, concentración, energización y Kriya Yoga que llevan a sus practicantes a recargar el cuerpo con energía, despertar el poder ilimitado de la mente y experimentar una conciencia cada vez más profunda de la presencia divina en sus vidas. Dr. Serge Raynaud de la Ferriére (Francia, 1916-1962) - Fundador de la Gran Fraternidad Universal y del método de ejercitación conocido como Gimnasia Psico-física, basada mayormente en la Hatha Yoga (yoga para el bienestar físico). La Gimnasia Psico-física busca la salud integral a través del desarrollo del equilibrio físico y psícológico. Bhagwan Shree Rajneesh - Osho (India, 1931-1990) - Combinó prácticas de varias escuelas de pensamiento con énfasis en la meditación, el despertar de la conciencia, el amor, la celebración, la creatividad y el humor, entre otros conceptos. Dejó cientos de técnicas de meditaciones activas (risa, movimiento, catarsis, baile, canto, celebración, trabajo y juego) para llegar a un estado de no-mente y ser libre de sus ataduras. Creía que el mayor regocijo se encontraba en el silencio profundo y que una persona realmente meditativa, no era seria ni deprimente, sino divertida. Suma Ching-Hai (Vietnam, 1950-) Criada como católica, aprendió también sobre el Budismo a través de su abuela. Estudió en Inglaterra y luego vivió en Francia y Alemania, donde trabajó para la Cruz Roja y se casó con un médico alemán, del cual se separó para perseguir su sueño de iluminación. Peregrinó por varios países y llegó hasta los Himalayas, donde recibió un método de meditación que denomina Quan Yin. Enfatiza en la meditación diaria. Es muy reconocida por su labor humanitaria. Swami Satchitananda (India, 1914-2002) - Fundó el método de Yoga Integral, que concibió tras estudiar durante años con varios maestros espirituales en la India. Su técnica se describe como una combinación flexible de diversos métodos para desarrollar todos los aspectos de un individuo: físico, intelectual y espiritual. Describió su sistema como uno científico que combina varias ramas de la yoga para que el ser humano se desarolle completa y armoniosamente. Fue discípulo de Swami Sivananda. Swami Sivananda (India, 1887-1963) - Fundador de Divine Life Society. Trabajó como médico y luego se convirtió en monje. Peregrinó a través de la India para meditar en santuarios y aprender de otros maestros yoguis. Creía que la enfermedad era un problema del alma y que la cura estaba en la práctica de la yoga, así que propagó ese método y ayudó a enfermos y pobres que necesitaban de sus conocimientos. Enfatizaba en que “una onza de práctica es mejor que toneladas de teoría” y insistía en que con la práctica de la yoga, la religión y la filosofía se lograría la autorrealizacion. Todos estos maestros dejaron muchos libros y centros de meditación en los que se imparten sus enseñanzas. Coinciden en que la práctica diaria de la yoga y la meditación permiten la restauración del balance físico, mental y emocional. A largo plazo, los cambios pueden ser significativos. |