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Siembra paz Imprimir E-Mail

Por Annette M Tomey Image
24 de marzo de 2008

Fomentemos la unidad y el compartir en armonía.

Por Annette Tomey / Especial El Nuevo Día

Las cifras alarmantes de víctimas de la violencia nos hacen abrazar un gran dolor y un sentimiento de impotencia. Experimentamos diariamente el añoro por un mundo de paz y nos preguntamos qué podemos hacer para manifestarla.
Primero tenemos que aceptar que nos merecemos vivir en paz y que debemos fomentar los valores y el aprecio por la vida. Este aprecio se manifiesta cuando nos sentimos aceptados y amados y crecemos en la confianza de que todos somos uno.

Para fomentar el nacimiento de seres que se sientan aceptados, confiados y amados debemos tener la responsabilidad de amar, educar y despertar una conciencia espiritual.

Los padres, educadores y facilitadores tenemos un llamado a cultivar la semilla del amor y la compasión. Esta semilla se planta desde el vientre, los pensamientos, hasta las películas que elegimos ver. Durante los primeros años de formación, los niños tienen una capacidad de absorción de información e imágenes, lo que hace que aprendan con mucha facilidad.  Podemos utilizar ese momento tan preciado para que absorban pensamientos positivos de paz, amor y respeto.

Para esto necesitamos elegir cuidadosamente la información a la cual ellos están expuestos.Los primeros años de vida de nuestros hijos requieren que los padres seamos flexibles y que modifiquemos unos hábitos, como por ejemplo, sentarse a ver una película de acción a las siete de la noche, o el mismo noticiero de las cinco que contiene imágenes crudas y violentas.  Tus hijos están muy atentos a las noticias pero aún no comprenden, ellos necesitan que tú protejas esa mente de esas imágenes.

Así que tienes que modificar y ver cosas de adultos cuando los niños no estén alrededor o despiertos.  Esto lo hacemos por el bienestar emocional de ellos, aunque para ti sea un sacrificio.

Debemos monitorear el contenido de las películas y los programas a los cuales nuestros niños tienen acceso.  Mejor aún es ponerle una programación selectiva de películas con mensajes humanistas y evitar la televisión comercial durante los primeros 7 años, pues todavía están creando un juicio formal de la diferencia entre lo real y lo irreal, o del bien y el mal.

La televisión o programación comercial tiende a ser un medio que fomenta la discordia, el consumerismo y el materialismo excesivo.  Es muy sencillo adquirir programación alternativa, películas con mensajes positivos, programas sobre la naturaleza y los animales.  Los niños grandes y chicos se divierten y se satisfacen con esta programación selectiva.

La mejor manera de fomentar una cultura de-no-violencia es acercándonos a Dios.  Es importante que durante los primeros años de formación los niños tengan acceso a conocer a Dios en sus diversas manifestaciones o simplemente a través del respeto a la vida por los animales y todos los seres vivientes.

Cultivemos el aprecio por la vida, cuidándonos y compartiendo el amor afectivo con nuestros familiares, amigos y nuestra comunidad.
 
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