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Entrevista a Prem Yakeen Carrión
Por Aurora Rivera / Especial El Nuevo Día 31 de diciembre de 2007
Balancea las emociones de este día y haz posibles tus resoluciones con una técnica milenaria que siempre has tenido al alcance. Esta noche muchos reflexionarán y en unos habrá gratitud, alegría y deseos de celebración, pero en otros predominará la tristeza. De un lado estarán los que se regocijen por lo alcanzado o recibido, y del otro, los que sientan culpabilidad, frustración, nostalgia o pena al pensar en lo que no pudo ser o en lo perdido.
Pero al comenzar el nuevo año los individuos deberán domar esos sentimientos de euforia o de tristeza para recuperar el balance y seguir adelante con su vida. Por esta razón, la reflexión debe ir acompañada, entre otras cosas, de meditación. Prem Yakeen, facilitador en técnicas de relajación para la Escuela de Artes Místicas, explica que la meditación lleva al individuo a reenfocarse en su quietud interior y le permite hallar paz. “En la Navidad estamos celebrando más que nada el nacimiento de un meditador, quien fue Jesús. Junto a esa celebración se hace la despedida de año y al igual que Jesucristo nos enseñó a ser autocompasivos, entiendo que la compasión debería ser el eje en torno a la cual tendríamos que despedir el año, libres de culpas, tristeza y algún tipo de frustración por cosas que se lograron o no se lograron”, añade. Prem Yakeen aclara que meditar no es pensar en algo. “Es simplemente lograr la quietud de la mente”, recalca. Tener ese receso mental cada día hará más fácil afrontar situaciones y experimentar los tres elementos que el meditador manifiesta al hacer las cosas: amor, facilidad o agrado, y una gran confianza. “Ya las cosas por obligación no existen en tu vida”, dice. Si tu mente se desvía de la respiración, cuando te des cuenta observa lo que ocurre y regresa a la respiración con el número uno. Haz esto cuantas veces sea necesario. En ocasiones será muchas, muchas veces. Esto es normal. Con la práctica tu mente se irá tranquilizando y enfocando. Es preciso decidirse y buscar momentos y espacios adecuados, seguros y tranquilos para ponerse cómodo y respirar conscientemente. Como dice Prem Yakeen, hay diferentes técnicas de meditación -de sonido interno, de visualización, de posturas y movimiento, etc.-, pero todas buscan el encuentro con la quietud mental. “En vez de estar en una marejada de lo que voy a hacer, lo que voy a comprar, lo que no hice este año, lo que voy a hacer el próximo... estás en un lago donde hay una quietud... y donde puedes recibir tu paz interna, experimentarla”, describe Prem Yakeen. “Cuando te estableces ahí (en la quietud de la mente), recibir el próximo año no te provoca tensión, de igual forma despedirte del anterior tampoco, porque tienes tal confianza en tu proceso que lo que no hiciste el año anterior o lo que vas a hacer en el próximo no te provocan ni ansiedad ni culpa”, asegura. No se trata de resolver asuntos durante la meditación, eso se hace luego, cuando la mente y el corazón se hayan sosegado. El psicólogo clínico Sean Sayers Montalvo propone algo un tanto distinto, que antes de la meditación se establezca el foco de atención sobre el cual se quiere trabajar, esa resolución o ese cambio que se quiere lograr. Ese foco no debe ser material sino espiritual: paz, humildad, serenidad, generosidad, etc. Si quieres paz, piensa en paz. “El estado de meditación es uno de focalización. Ese foco de meditación tiene que venir de adentro... No importa lo que digas, si no lo encajas en tu corazón y mente cualquier foco de meditación, de cambio, se va a quedar en el aire, no va a concretarse”, sostiene el catedrático asociado de la Universidad Carlos Albizu. A su juicio, la salud mental pierde el balance cuando las personas no saben lo que quieren o no buscan dentro de sí lo que necesitan para resolver lo que quieren. “Esto es una búsqueda y no es una búsqueda que cambia de un momento a otro, es un proceso de cambio que puede tomar meses, años, décadas o nunca llevarse a cabo”, advierte. Todo lo anterior puede sonar lógico para algunos, o fantasioso para otros, pero ¿cómo funciona realmente? De acuerdo con el doctor en psicología clínica la meditación tiene un efecto fisiológico claro: hay un cambio de frecuencia en el cerebro. “En el cerebro ocurren ondas y frecuencias, y mientras las disminuyes entras en un estado de relajación, meditación y concentración... (Pero) además de ser un estado fisiológico del cerebro de bajar vibraciones, la meditación es que traes a ti lo que quieres”, abunda Sayers Montalvo. Por su parte, Prem Yakeen afirma que la meditación sustituye la medicación a través de la química interna. “Cuando respiras de manera consciente y suave tu sistema respiratorio lleva a tu cuerpo a un estado de equilibrio. El corazón reduce sus pulsaciones, el sistema gástrico hace una mejor digestión, el sistema nervioso se aquieta y empieza a secretar endorfinas, que son sustancias de placer y bienestar. Es decir, que básicamente tu cuerpo, si estaba en cualquier desequilibrio, se acerca más a un estado de balance y sanidad sin ingerir ningún tipo de medicamento”, explica. Sobre las emociones que en ocasiones impiden completar la experiencia -y que abundan en esta época- Prem Yakeen comenta que son fruto de “la separatividad”. “Cuando te sientes aislada de un poder superior, de tu ser espiritual, ahí es donde te puedes sentir nostálgica... triste por tal y cual asunto. Todas las religiones y espacios espirituales te han traído a sentirte integrada a la divinidad, integrada a que si no se te dio ese asunto por el que ahora tienes cierta nostalgia es porque no era para ti en ese momento y que la divinidad tiene para ti un mejor plan. Cuando te sientes integrada sabes que ese plan está para ti y te pones disponible para nuevas oportunidades y opciones que sepas están por venir”, plantea. Así la meditación se convierte en el espacio para reganar la confianza. Como dice Sayers Montalvo, “no puedes estar toda tu vida con emociones de tristeza o euforia extremas; necesitas un balance y la meditación te puede ayudar a lograr ese balance”. Si la meditación no puede realizarse con éxito o no resulta suficiente para salir a flote, es urgente buscar ayuda. Si esta época te atormenta... Pregúntate: • ¿Qué cosas son positivas de la Navidad? • ¿Cómo puedes reconstruir tu realidad dejando atrás eso que te afecta del pasado? • ¿Cómo puedo cambiar ese aspecto emocional del pasado y buscar otro foco real? • ¿Qué tienes adentro que no te permite cambiar? Si deseas un cambio sólo toma la decisión y busca herramientas, si es necesario, para que logres hacer de la meditación parte integral de tu vida. La meta De acuerdo con Prem Yakeen, facilitador en técnicas de relajación para la Escuela de Artes Místicas, la meta inicial de quienes comiencen la práctica de meditar debe ser hacerlo todos los días un ratito. “No tiene que ser una hora particular para que no cause tensión en la agenda, pero si se quiere sí, sin que sea un elemento de tensión sino algo que fluye alrededor de tu propia naturaleza”, recomienda. ¿Cómo se medita? Prem Yakeen, de la Escuela de Artes Místicas, explica cómo meditar a través de la respiración consciente. • Busca un lugar adecuado, donde sientas seguridad y tranquilidad. • Separa un tiempo sin distracciones, que inicialmente puede ser sólo de 2 ó 3 minutos. (Eventualmente querrás y podrás meditar por más tiempo sin sentir ansiedad.) • Asume una postura cómoda, ni muy rígida ni demasiado relajada para que no te duermas. • Reconoce con tus sentidos que estás respirando y comienza a profundizar en la experiencia. • No pienses en nada. Cuando ni siquiera percibas tu respiración habrás logrado meditar. • Si te llega un pensamiento no pelees contra él ni contra ti, sólo acéptalo, nómbralo si deseas, y déjalo ir. Con la práctica, enfocarte en la respiración e identificar distracciones será más fácil y podrás regresar más rápido a la respiración consciente que te lleve a meditar. Así, esos espacios de “nada” prepararán tu cuerpo y tu alma para responder a situaciones, para actuar ante ellas en lugar de reaccionar a ellas. Si te ayuda, ve integrando recursos como música, sonidos, movimientos, cambia de lugar, medita en compañía o en espacios naturales, entre otros. |